La sombra del ave antes de ser derribada.
¡Uau! ¡Qué fuego!
Mi papá no cree en las grandes obras. Cree en la familia.
Por eso, en su debido tiempo, armó tres.
Con sus respectivas estructuras y roles.
Pero ahora esta solo. En el desierto.
Papá tiene una escopeta de dos caños. Calibre dieciséis.
Cuando está triste o sopla el viento de la sierra,
corre los platos sucios, las revistas abiertas, de la mesa
y la desarma todas las veces permitidas por los ensambles,
sin que por ello deje de ser escopeta, y la limpia.
La escopeta de papá escupe fuego como un dragón.
Y ruge como un dragón.
Esta temporada no fuimos a visitar a papá:
nos quedamos en nuestro propio desierto.
Y se pasó limpiando la escopeta hasta quedarse dormido.
Nos llegaron algunas cartas. Que hablaban de un brillo especial
que tienen algunos metales.
