Literatura de Subsistencia
Faunitas 56

Algunos tienen hijos otros viajan a Europa uno se pone de novio.
Yo riego mi palmera.
El viento agita la media sombra y con el roce contra los bordes
filosos de un caño cuadrado que la sujeta se hacen agujeros
que van calando la fibra.

Hoy te volví a extrañar más de la cuenta y me quedé un rato largo
mirando las moléculas de polvo flotando cerca de la lámpara,
después me cansé.

Todos tenemos momentos de exposición en los que somos
personas desesperadas y en esos momentos
lo único que puede salvarnos es la desgarradora sinceridad.

Ahora me gustaría continuar describiendo mi habitación, o el cuadro
que tengo colgado al frente, pero bajo el sueño
y debo hacer un llamado.