Literatura de Subsistencia
El sol, el cielo, el mar, el trigo

No hay mucho que ver, o
lo que tenemos que ver,
no se puede ver con los ojos. Mi padre esta sentado
escuchando canciones folklóricas
en la radio.

Colecciona revistas con noticias de la guerra de Malvinas
y de apariciones en prensa de los cara pintada.

Mi padre piensa en el agua escapándose
entre los dedos
con las dos manos dentro de un fuentón
de plástico azul.

El vacío que hay entre aliento y temor es ese alambre
de púas que separa nuestra propiedad de la del vecino,
por la que pasan las hormigas transportando alimento
hacia el mandarino.

Eso es el vacío.

Con el dedo hago agujeros en la arena.
Veo como el agua se acerca, pendular, hasta
primero colmar
y después limpiar la profundidad del hueco.

A veces soñamos cosas que no nos pertenecen. Pero
nos apropiamos de ellas sin dificultad. A veces las cosas que sueñan
otros se nos meten en la cabeza y nos hacen pensar en cosas que no
entendemos ni vamos a entender por más energía y pensamiento
que le dediquemos.

Eso es el vacío.